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Uni贸n Europea, uni贸n del CAPITALISMO
cristobita - 08-02-2010 18:25:46 Art铆culos
Desde Baladre, CGT y Ecologistas en Acci贸n llevamos muchos a帽os hablando de la Europa del capital, por entender que el coraz贸n de la Uni贸n Europea (UE) es la b煤squeda del m谩ximo beneficio, y no la persecuci贸n de la justicia, la solidaridad, la libertad o la relaci贸n arm贸nica con el entorno. A continuaci贸n desglosamos los argumentos que sostienen esta afirmaci贸n. (parecido en: http://www.ecologistasenaccion.org)
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驴Por qu茅 hablamos de la UE del capital? Lunes1ro de febrero de 2010. Antiglobalizaci贸n Por Luis Gonz谩lez Reyes y Luis Rico Garc铆a-Amado (miembros de Ecologistas en Acci贸n) Desde Baladre, CGT y Ecologistas en Acci贸n llevamos muchos a帽os hablando de la Europa del capital, por entender que el coraz贸n de la Uni贸n Europea (UE) es la b煤squeda del m谩ximo beneficio, y no la persecuci贸n de la justicia, la solidaridad, la libertad o la relaci贸n arm贸nica con el entorno. A continuaci贸n desglosamos los argumentos que sostienen esta afirmaci贸n. La b煤squeda del lucro en el coraz贸n de la UE La UE es, por encima de cualquier ret贸rica, un proyecto econ贸mico que surge para crear un mercado a escala europea que permita ganar competitividad econ贸mica a su capital. Las pol铆ticas necesarias para este proyecto s贸lo pueden llevarse a cabo a trav茅s de una autoridad unificada, dotada de poderes administrativos, legislativos y judiciales, as铆 como policiales y militares. La b煤squeda de un lucro creciente en el seno de la UE se ha traducido en un aumento progresivo del n煤mero de sectores bajo el paraguas del mercado. As铆, los recursos naturales y los servicios p煤blicos van siendo progresivamente mercantilizados, todo ello al amparo de una legislaci贸n que prima los intereses econ贸micos sobre cualquier consideraci贸n ambiental o social. La cronolog铆a de la UE es la historia de c贸mo se van creando las condiciones que sustenten un mercado 煤nico con proyecci贸n internacional de su capital. Historia de un gran mercado - 1951: Se unifica la industria b谩sica en la Comunidad Europea del Carb贸n y del Acero. - 1957: Eliminaci贸n de trabas aduaneras, constituy茅ndose la Comunidad Econ贸mica Europea. Tambi茅n se crea EURATOM para coordinar la industria nuclear. - 1962: Creaci贸n de la Pol铆tica Agraria Comunitaria. - 1968: Puesta en marcha la uni贸n aduanera. - 1985: Conformaci贸n del Mercado 脷nico, cre谩ndose la Comunidad Europea. - 1993: Entra en vigor el Tratado de Maastricht, por el que se conforma la Uni贸n Europea. Bajo este Tratado nace el euro. - 2000: Aprobaci贸n de la Agenda de Lisboa para convertir a la UE en el espacio m谩s competitivo del mundo en 2010. - 2002: Empieza a circular de forma f铆sica el euro. - 2004: Ampliaci贸n de la UE a 10 nuevos miembros del Este de Europa. - 2006: Estrategia 鈥淓uropa global: compitiendo en el mundo鈥. - 2009: Entra en vigor el Tratado de Lisboa. Esta historia ha sido dirigida, en gran parte, por los grupos de presi贸n econ贸micos. Prueba de ello es la presencia de 15.000 lobbistas en Bruselas. Pero una prueba mucho m谩s clara es el an谩lisis de Tratados como el Acta 脷nica, que dio lugar al Mercado 脷nico, o el Tratado de Maastricht. Ambos textos siguen casi literalmente lo expresado en documentos p煤blicos previos por la ERT (una de las patronales de la UE). El a帽o pasado se aprob贸 definitivamente el Tratado de Lisboa, hijo de la malograda Constituci贸n Europea. El Tratado de Lisboa persigue: 1) Blindar una UE neoliberal: Marca el crecimiento econ贸mico y la competitividad como los grandes objetivos de la UE, y no as铆 los derechos de las personas. El crecimiento es un objetivo expl铆cito, y la competitividad impl铆cito, ya que, aunque se quit贸 de la redacci贸n de los objetivos de la UE que figuraba en la Constituci贸n, sigue estando de manera recurrente a lo largo de todo el Tratado de Lisboa [1]. Llama la atenci贸n que el libre mercado est茅 por encima de cualquier tipo de regulaci贸n, a煤n despu茅s de la crisis econ贸mica que seguimos viviendo. En esta misma l铆nea, la ampliaci贸n de competencias contemplada en el Tratado de Lisboa permite profundizar a煤n m谩s el modelo neoliberal, reduciendo posibles trabas de los estados al mercado en temas tan cruciales como la energ铆a o el transporte. 2) Una toma de decisiones m谩s 谩gil: Los pa铆ses m谩s ricos (Alemania, Francia y Reino Unido) tendr谩n m谩s peso en las decisiones mediante el nuevo sistema de votaci贸n. Se reducen las 谩reas donde existen posibilidades de veto. Se profundiza la UE a 鈥渧arias velocidades鈥, donde los menos ricos tendr谩n cada vez menos capacidad de decisi贸n. 3) Poder militar para respaldar el euro como moneda mundial: Se aumentan los gastos militares. Se crea una Agencia de Armamento. Se potencian los euroej茅rcitos y la pertenencia a la OTAN. Como se puede apreciar los tres aspectos sit煤an la maximizaci贸n del beneficio capitalista en el centro de la conformaci贸n de la UE y no el bienestar de las personas o el respeto del entorno. Consecuencias inmediatas de esta vocaci贸n hacia el crecimiento y la competitividad son el incremento de la precariedad, la profundizaci贸n en la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos, la destrucci贸n de ecosistemas o la reducci贸n del gasto p煤blico en sanidad, educaci贸n, cultura鈥, lo que perjudica sobre todo la realizaci贸n de tareas de cuidados de la vida y a quienes las realizan (principalmente mujeres), am茅n de poner en riesgo nuestra capacidad de supervivencia en el planeta. Analicemos ahora alguno de los elementos y herramientas de la pol铆tica econ贸mica. Moneda 煤nica Sin duda el euro es uno de los elementos claves de la pol铆tica econ贸mica de la UE. Las razones para crear una moneda 煤nica son m煤ltiples: - En primer lugar, es un requisito crucial para la conformaci贸n del Mercado 脷nico de mercanc铆as, servicios, capitales y personas (de los pa铆ses miembros 煤nicamente, claro) aprobado en 1985. Sin una moneda com煤n es mucho m谩s dif铆cil que este mercado, uno de los pilares indiscutibles de la UE, pueda funcionar. - Pero el euro tiene una dimensi贸n fundamental tambi茅n en el plano financiero. La moneda nace con la voluntad de ser fuerte y competir con el d贸lar en los mercados especulativos. Esto, por ejemplo es lo que ha permitido a la UE captar ahorro internacional, algo especialmente importante en nuestro Estado, el segundo captador de activos financieros del mundo despu茅s de EEUU [2]. - Un euro fuerte tambi茅n es clave para que las transnacionales europeas puedan emitir pasivos no exigibles (por ejemplo acciones v铆a ampliaciones de capital) para realizar una agresiva pol铆tica de compras a nivel internacional. Nuevamente es paradigm谩tico el caso de las empresas espa帽olas capitaneadas por las telef贸nicas, iberdrolas, repsoles, santanderes o bbvas. - Otra raz贸n se encuentra en el blindaje que supone frente a ataques especulativos, tan habituales sobre las monedas europeas antes de la creaci贸n del euro. - Una 煤ltima la podemos encontrar en los ingresos que supone para la UE v铆a derechos de se帽oreaje [3]. El organismo responsable de la emisi贸n de moneda es el Banco Central Europeo (BCE), una instancia sin ning煤n control p煤blico que tiene como 煤nico objetivo controlar la inflaci贸n por encima de cualquier criterio social o ambiental. Es decir, que el euro se cre贸 fundamentalmente para servir al capital, no para que podamos viajar con m谩s facilidad por la UE, como c谩ndidamente se nos dijo. Pacto de Estabilidad y Crecimiento Los Criterios de Convergencia hacia la moneda 煤nica, y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en el que luego se convierten, marcan una impronta neoliberal clara a la UE. El primero de los criterios es el control de la inflaci贸n, el segundo el control del d茅ficit presupuestario y la deuda p煤blica, y el tercero tiene que ver con la estabilidad de las monedas antes de su integraci贸n en el euro. No s贸lo est谩 totalmente ausente en este eje director cualquier criterio social o ambiental (驴por qu茅 no plantear el 铆ndice de distribuci贸n de la riqueza o la huella ecol贸gica como indicadores?), sino que los criterios son incluso criticados por economistas capitalistas de corte keynesiano. Por ejemplo, un control estricto del presupuesto encorseta necesariamente los gastos sociales. O, con el establecimiento del tipo de cambio fijo controlado por el BCE, ya no es posible apelar a la devaluaci贸n de la moneda como mecanismo para ganar competitividad en los mercados. A partir de este momento, el incremento de la explotaci贸n y la precariedad laboral, seg煤n la l贸gica dominante, se convierten en los principales elementos que deben dotar a la econom铆a de mayor competitividad, como estamos viendo recurrentemente. En el marco de crisis econ贸mica en el que estamos, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha flexibilizado quedando aparcado hasta el 2012, pero s贸lo para permitir a los estados tomar medidas 鈥渁ntic铆clicas鈥 (curioso eufemismo para denominar el bombeo de riqueza hacia las clases m谩s pudientes, una especie de socialismo para ricos). Se ha producido lo que D铆az Ferr谩n (presidente de la CEOE) denomina 鈥減ar茅ntesis en el mercado鈥. De esta forma se ha hecho la vista gorda al incremento del d茅ficit de muchos pa铆ses, fomentando ayudas de hasta 500.000 euros por empresa (principalmente de sectores como el automovil铆stico y la construcci贸n) y una cantidad mucho mayor a la banca. Unas ayudas que ni siquiera est谩n consiguiendo crear empleos en un marco macroecon贸mico en el que cada vez est谩 m谩s establecido el 鈥渃recimiento sin empleo鈥. Sin embargo esto tal vez no se mantenga ni hasta el 2012, porque ya est谩n volviendo las voces de la ortodoxia neoliberal a plantear el necesario 鈥渆quilibrio presupuestario鈥, especialmente a estados como Grecia, pero tambi茅n en Irlanda, Italia o Espa帽a. Un equilibrio que parece que va a recaer en las clases populares v铆a incremento de impuestos indirectos (IVA) y reducci贸n de prestaciones sociales. Todo apunta a que se va a imponer una nueva vuelta de tuerca neoliberal con la excusa de contener el gasto p煤blico. As铆 lo est谩 demostrando el Gobierno espa帽ol que, siendo el que m谩s tarde va a salir de la recesi贸n, va a ser el primero, por la presi贸n de los mercados, que va a retirar los est铆mulos econ贸micos de corte keynesiano como lo demuestra la subida del IVA. Proyecci贸n internacional de la econom铆a La pol铆tica comercial de la Uni贸n se fija como objetivo 鈥渇omentar la integraci贸n de todos los pa铆ses en la econom铆a mundial, incluyendo la supresi贸n progresiva de los obst谩culos al comercio internacional鈥 (art铆culo 10A del Tratado de Maastricht integrado en el de Lisboa). El libre comercio generalizado sigue siendo el horizonte infranqueable de las pol铆ticas europeas [4]. La globalizaci贸n comercial es imprescindible para que la UE pueda mantener el crecimiento, indispensable para que el sistema no colapse, ya que le permite poner los medios para la consecuci贸n de los recursos naturales que necesita en el extranjero y la proyecci贸n de sus transnacionales por el globo. Para ello la estrategia 鈥淓uropa Global: compitiendo en el mundo鈥, lanzada en 2006, est谩 cumpliendo un papel fundamental. En ella se plantea la forma con la que Bruselas buscar谩 acuerdos bilaterales de libre comercio con importantes 鈥渆conom铆as emergentes鈥 para garantizar nuevos y provechosos mercados para las empresas europeas. La Uni贸n tambi茅n pretende reforzar los derechos sobre la propiedad intelectual y reducir las barreras no arancelarias (como las ambientales o laborales) de sus socios comerciales. La Comisi贸n est谩 presionando para que esos acuerdos comerciales supongan la liberalizaci贸n general de las inversiones, el comercio de servicios y la contrataci贸n p煤blica (compras del Estado). El informe expone una agresiva estrategia de 鈥渃ompetitividad externa鈥. En palabras del entonces Comisario de Comercio, Peter Mandelson: 鈥淨ueremos garantizar que las empresas europeas competitivas, respaldadas por las pol铆ticas internas adecuadas, ganen acceso a los mercados mundiales y operen en ellos con seguridad. 脡sta es nuestra agenda鈥. En abril de 2008, la Comisi贸n Europea adopt贸 otra comunicaci贸n con el t铆tulo: 鈥淯na Europa global: una Cooperaci贸n Reforzada para facilitar a los Exportadores Europeos el Acceso a los Mercados鈥. Esta estrategia busca desmantelar las barreras comerciales en otros pa铆ses y crear 鈥渘uevas oportunidades de exportaci贸n鈥. Estas estrategias est谩n teniendo 茅xito. A los Tratados de Libre Comercio (TLC) ya firmados con M茅xico o Chile es probable que se sumen en breve los que est谩n en discusi贸n con Per煤, Colombia, Centroam茅rica o los denominados pa铆ses ACP (pa铆ses empobrecidos de 脕frica, Centroam茅rica y Pac铆fico). M谩s en concreto, durante la presidencia espa帽ola de la UE del primer semestre de 2010, en la cumbre de Madrid de mayo, se pretende firmar el TLC con Centroam茅rica (que incluya a Panam谩 y a la golpista Honduras), Per煤 y Colombia; adem谩s de avanzar en las negociaciones con Mercosur. En esta misma l铆nea hay que hacer menci贸n a la Uni贸n para el Mediterr谩neo, integrada por 43 pa铆ses de ambas orillas del mar, un proceso que est谩 en marcha desde 1995 y que tiene por objeto crear un 谩rea de libre comercio para 2010. Este objetivo no se va a cumplir, sin embargo, en junio de 2010, habr谩 una cumbre de alto rango para este fin en Barcelona. En la misma se impulsar谩 la 鈥淗oja de Ruta para el Comercio 2010鈥, que expresa claramente la funci贸n economicista de la alianza. A estos acuerdos bilaterales se tienen que sumar los multilaterales en el seno de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC), de los que la UE es uno de los principales impulsores. La Comisi贸n Europea presiona para cerrar la Ronda de Negociaci贸n de Doha que incluye aspectos como la liberalizaci贸n de los servicios. Esta agresiva pol铆tica comunitaria de internacionalizaci贸n de su econom铆a tiene importantes repercusiones, por ejemplo en lo que ata帽e a la masiva importaci贸n de materias primas de pa铆ses del Sur. La UE es corresponsable de un sistema econ贸mico mundial que mantiene los precios de las materias primas comparativamente baratos, una especializaci贸n forzada en la producci贸n de materias primas por los pa铆ses m谩s empobrecidos, y el yugo de la deuda externa y la necesidad de divisas internacionales en estas mismas regiones. Cuando esto se mezcla con un sistema comercial cada vez m谩s liberalizado (como consecuencia de los TLC y de los acuerdos en la OMC), el resultado es una explotaci贸n masiva de los recursos naturales del Sur para su exportaci贸n al Norte. Pero, en nombre de la competitividad, estas estrategias promueven no solamente acuerdos comerciales con todas las regiones del mundo, sino tambi茅n una mayor desregulaci贸n social, laboral y medioambiental en la propia UE. Un buen ejemplo de ello es la iniciativa de flexiseguridad, que busca flexibilizar el mercado de trabajo. Otro ser铆a la Directiva de Servicios (Bolkenstein), que avanza en la liberalizaci贸n de este suculento pastel. Agenda de Lisboa y Estrategia UE 2020 La Estrategia UE 2020 es la continuaci贸n de la Agenda de Lisboa, que persegu铆a convertir a la UE en la econom铆a m谩s competitiva del mundo en 2010. Esta estrategia tendr谩 que ser aprobada durante la presidencia espa帽ola del primer semestre de 2010, aunque todav铆a no hay un borrador p煤blico del mismo, m谩s all谩 del documento de trabajo. En el mismo, una vez m谩s, pese al discurso que habla de una nueva econom铆a verde, se siguen planteando toda una serie de medidas encaminadas a mantener el crecimiento por encima de cualquier cosa. Sin aprender de la crisis econ贸mica, pero sobretodo social y ecol贸gica, la UE contin煤a proponiendo las mismas pol铆ticas econ贸micas encaminadas a seguir creciendo, como si vivi茅semos en un planeta de recursos y sumideros infinitos en el que ya se consume, a escala planetaria, m谩s de lo que se puede regenerar [5]. Estas medidas se enmarcan en un 鈥渕argen de maniobra presupuestario limitado鈥 en el que ser谩 鈥渘ecesario restaurar unas finanzas p煤blicas sostenibles y la estabilidad macroecon贸mica鈥. Lo que, como ya se ha apuntado, se est谩 consiguiendo con recortes de gastos sociales y un incremento de la redistribuci贸n de riqueza de abajo arriba. La principal herramienta de esta nueva vuelta de tuerca neoliberal es 鈥渃rear valor basando el crecimiento en el conocimiento鈥. Por supuesto esto implica una f茅rrea defensa de los derechos de propiedad intelectual, las patentes. Pero, por encima de todo, es una suicida salida hacia adelante intentando resolver los graves problemas de esta crisis ambiental, social y econ贸mica s贸lo mediante la tecnolog铆a y no realizando los imprescindibles cambios de fondo. 鈥淟a preservaci贸n de la energ铆a, de los recursos naturales y de las materias primas, su utilizaci贸n de forma m谩s eficiente y el incremento de la productividad ser谩n los factores clave de la competitividad de nuestra industria y de nuestras econom铆as en el futuro鈥 en un marco de 鈥減recios de la energ铆a relativamente altos y competencia para obtener recursos considerablemente m谩s re帽ida鈥. Este p谩rrafo ejemplifica la ret贸rica pseudosostenible de la UE. La competitividad, se dice, pasa por preservar los recursos naturales, a la par que aumentar la productividad y la eficiencia. Un 鈥3 en 1 m谩gico鈥 que obvia que si aumenta el consumo total de recursos, por muy eficientemente que est茅n utilizados, no se puede preservar mucho [6]. Esta 鈥渕edida verde鈥, m谩s que a la b煤squeda de la sostenibilidad, se debe a la necesidad de mantener el crecimiento bajo el nuevo marco macroecon贸mico mundial, aunque esto sea imposible, en un planeta limitado. En el 谩mbito laboral se plantea una 鈥渢ransici贸n fluida de los ciudadanos entre diferentes empleos鈥 usando la educaci贸n para 鈥渁umentar la empleabilidad鈥 mediante la estrategia de la flexiseguridad. Ess dif铆cil expresar m谩s claro una mayor flexibilizaci贸n del mercado laboral. Para lograr mantener el crecimiento econ贸mico y fomentar una mayor competitividad dentro y fuera de las fronteras europeas se requiere continuar apostando por mayores interconexiones de infraestructuras de transporte y energ铆a, lo que casa dif铆cilmente con la sostenibilidad. La apuesta por la internacionalizaci贸n y contra el proteccionismo de la econom铆a tambi茅n aflora como un elemento clave, tanto en el marco de la OMC como de tratados de libre comercio. Es decir, todo en l铆nea con la Estrategia 鈥淓uropa global鈥 que hemos nombrado anteriormente. Todo esto en el marco macroecon贸mico tendr谩 como faro el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, del que tambi茅n hicimos menci贸n anteriormente. Econom铆a financiera Como ya se apuntaba al hablar del euro, la econom铆a de la UE es mucho m谩s que la econom铆a productiva. Sus mercados financieros son los segundos del planeta, con bolsas de tanta relevancia como la City de Londres, posee una moneda que rivaliza con el d贸lar en los mercados especulativos, contiene para铆sos fiscales claves en la econom铆a de casino como Luxemburgo, y est谩 dotada de un sistema legislativo que da manga ancha a la especulaci贸n m谩s descarnada. Con ello, actualmente la econom铆a financiera es la principal herramienta del capital europeo para dominar el mundo, siendo ejemplos la compra de empresas en el extranjero, la atracci贸n del ahorro de las 鈥渆conom铆as emergentes鈥, o el mantenimiento de insostenibles niveles de consumo de su clase media a costa de la base material, energ茅tica y de cuidados que sostiene al sistema. La inexistencia de una pol铆tica fiscal comunitaria permite la existencia de para铆sos fiscales en el seno de la UE [7]. Y la ausencia de dicha pol铆tica se debe al inter茅s del gran capital europeo de seguir manteniendo el status quo. La discusi贸n sobre la regulaci贸n de los para铆sos fiscales en marcha en el seno del G20 dista mucho de querer ponerlos coto real, como demuestra su progresiva salida de la lista negra de la OCDE sin haber realizado cambios reales. Recientemente, durante la presidencia sueca, se han creado varios 贸rganos de 鈥渃ontrol鈥 del capital financiero en la UE. El que m谩s avanzado est谩 es el Consejo Europeo de Riesgos Sist茅micos [8], que se encargar谩 de la supervisi贸n del sistema financiero para prevenir y, en su caso, evitar nuevas crisis. El resto de organismos tendr谩n que ponerse en funcionamiento durante 2011 o 2012. Uno es el Sistema Europeo de Supervisi贸n Financiera, que tendr谩 que armonizar los est谩ndares, garantizar la implantaci贸n de la legislaci贸n europea y resolver las disputas entre los distintos supervisores. Junto a esta entidad surgen tres autoridades de supervisi贸n europea de la banca (Autoridad Europea Bancaria), seguros (Autoridad Europea de Seguros) y mercado de valores (Autoridad Europea de Valores). Nuevamente estas medidas est谩n en consonancia con las acordadas en el G20 y no suponen un control real que impida a la econom铆a financiera seguir campando a sus anchas [9]. Y, por si quedase alguna duda, el art铆culo 63 del Tratado de Lisboa dice: 鈥渜uedan prohibidas todas las restricciones a los movimientos de capitales entre Estados miembros y entre Estados miembros y terceros pa铆ses鈥. En definitiva, la econom铆a financiera sigue viva, ya que la UE depende, y mucho, de ella, como se apunt贸 anteriormente. Lo 煤nico que se est谩 intentando es que las burbujas financieras no crezcan tanto para que su estallido no desestabilice todo el sistema. Todo ello aderezado con pol铆ticas medi谩ticas que hablan del control testimonial (o ni eso) de los grandes sueldos, tratando de reducir a ese factor los problemas generados por la 鈥渆conom铆a de casino鈥. A modo de conclusi贸n En definitiva, pese al discurso verde y de los derechos que se predica, podemos hablar con toda propiedad de la Europa del capital, porque marca la evoluci贸n de sus pol铆ticas econ贸micas, porque 茅stas determinan al resto de pol铆ticas y, sobre todo, est谩 en el coraz贸n de la raz贸n de ser del Proyecto Europeo [10]. Todo ello a costa del medio ambiente y en detrimento de los pa铆ses empobrecidos, los trabajos de cuidado de la vida y las personas que no formamos parte de la fiesta del gran capital. Notas [1] Por ejemplo, el art铆culo 105 reza: "el principio de una econom铆a de mercado abierta donde la competencia es libre". Adem谩s este principio sigue siendo el n煤cleo de la mayor铆a de los actos legislativos europeos, en particular los de liberalizaci贸n de los servicios p煤blicos. [2] Captar ahorro, es atraer capitales internacionales. Por ejemplo, que el superhabit comercial chino se invierta en deuda p煤blica espa帽ola o en la compra de euros. Esto permite equilibrar las balanzas comerciales negativas que tienen muchos de pa铆ses de la UE (como Espa帽a, Italia o Reino Unido) y aumenta su capacidad de compra sin hacer nada m谩s que ofrecer el soporte para ahorrar. Esto contribuye al intercambio desigual y la deuda ecol贸gica, ya que se intercambia materia y energ铆a de los pa铆ses empobrecidos por 鈥渆ntelequia financiera鈥 de los sobredesarrollados. [3] La diferencia entre el valor de la moneda (los 100 euros por ejemplo que vale un billete con ese guarismo) y lo que cuesta fabricarla (unos pocos c茅ntimos cada billete) que se embolsa el BCE. [4] Adem谩s, en el art铆culo 188 B del Tratado de Lisboa se indica que la Uni贸n 鈥渃ontribuye (鈥) a la supresi贸n progresiva de las restricciones a los intercambios internacionales y a las inversiones extranjeras directas, as铆 como a la reducci贸n de las barreras aduaneras y otras鈥. [5] Consumo que procede en m谩s de un 80% de los pa铆ses sobredesarrollados, pese a que 茅stos representan menos del 20% de la poblaci贸n mundial. [6] Este fen贸meno, conocido como el efecto Jevons, que describe como el incremento de la eficiencia suele ir apareado con un aumento del consumo total, es un cl谩sico de la econom铆a capitalista. A modo de ejemplo los coches son cada vez m谩s eficientes, pero el consumo de petr贸leo para autom贸viles no cesa de aumentar. [7] No s贸lo Luxemburgo, tambi茅n podr铆an calificarse as铆 Holanda o la City de Londres, por no hablar de Suiza, M贸naco o Andorra. [8] Formado por los gobernadores de los bancos centrales y el BCE. [9] Concretamente, se habla del incremento de los requisitos para las inversiones de alto riesgo, la promoci贸n de pol铆ticas de retribuci贸n 鈥渟anas鈥 para los banqueros o la exploraci贸n de instrumentos tipo 鈥渢asa Tobin鈥. Seg煤n el proyecto de ley, las autoridades pueden adoptar normas vinculantes para los mercados de la UE, pero s贸lo tras una aprobaci贸n formal de la Comisi贸n Europea. Los centros financieros como la City presionan fuertemente para que el 贸rgano ejecutivo de la UE no altere sustancialmente el funcionamiento de la econom铆a financiera y lo est谩n haciendo con 茅xito. Adem谩s, todo esto requiere la aprobaci贸n de los 27 gobiernos de la UE y del Parlamento Europeo, y nada parece indicar que esto se vaya a producir si hay medidas reales contra la especulaci贸n. [10] De hecho, es curioso que, en aras de aprobar el tratado de Lisboa, se pudieran hacer excepciones a la famosa Carta de los Derechos Fundamentales que a bombo y platillo difunde la UE. Queda claro qu茅 es lo importante para 茅sta: aprobar un tratado comercial por encima de todo.


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